Asesinatos de líderes Sociales y Periodistas en Colombia

Por: Sergio Villarreal Gaviria

Colombia es un país de cultura conservadora y al ser así le tenemos miedo a lo desconocido. Estos miedos vienen de un odio tribal por “quien no sea como yo”, por quienes sean diferentes o se alejen de lo que consideramos normal. El odio se convierte en miedo, y cuando tenemos miedo actuamos por instinto, instinto asesino que puede llevar a masacrar a un número indeterminado de personas.

En lo que va del año han muerto 154 líderes sociales. Estas muertes ocurren en pueblos alejados de Bogotá, lo que muestra una particular negligencia del Gobierno para proteger a sus ciudadanos que están fuera de las ciudades. Estos actos son en su mayoría cometidos por grupos neo-paramilitares. Grupos tales como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia o el Clan Úsuga, actores armados que están dedicados a perseguir a ciertos líderes sociales de izquierda.

Durante los ocho años del gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), aumentó considerablemente el número de los llamados “falsos positivos”, o asesinatos extrajudiciales que buscan aumentar el número de guerrilleros “dados de baja”. Un reporte de la revista Semana pone en claro que las víctimas de los “falsos positivos” podían ser cualquier persona. Los propósitos principales de esta estrategia eran subir la popularidad del Plan Colombia y estigmatizar a los militantes pacíficos de izquierda para hacer más fácil su silenciamiento.

En la historia reciente de Colombia también hay notorios ejemplos de esto, como la destrucción de la Unión Patriótica que acabó con la vida de más de cinco mil militantes de la UP, entre los cuales hubo ocho congresistas y dos candidatos presidenciales. Los crímenes de lesa humanidad fueron cometidos en su mayoría por grupos paramilitares y en menor número por agentes del Estado. La idea de esto era desmotivar a los políticos de izquierda y asustarlos para prevenir que se manifestaran. Los tres casos mencionados tienen un patrón: a ninguno de los victimarios le convenía una izquierda poderosa.

Dichos actos son condenados por la Constitución Política de Colombia: en el artículo 11: “El derecho a la vida es inviolable…”, el artículo 12: “Nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes” y el artículo 40: “Todo ciudadano tiene derecho a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político…”. Los cuales son derechos fundamentales según nuestra Constitución y por ello cualquier acción contra la vida de estos líderes sociales debe castigarse con cárcel.

Las normas de nuestra Constitución están ahí por un motivo sencillo: sin opositores es imposible formar una democracia, sin oposición sólo hay tiranía. Los asesinatos de líderes sociales son un atentado directo contra nuestra democracia y nuestro proceso democrático. Aun así, hay gente que lo ignora.

Es también un derecho defendido por la Constitución el que tenemos los ciudadanos a la información, como se expresa en el Artículo 20: “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación…” Por esto es inaceptable que haya lugares en los que no se puede ejercer el periodismo. Personas reconocidas de los medios, como Pirry, han sido amenazadas de muerte por sus pensamientos políticos.

pirry sergio.jpg

(Fuente: https://twitter.com/especialespirry)

Guillermo Prieto La Rotta, Pirry, es un periodista y analista político a quien amenazaron de muerte cuando estaba concluyendo una investigación sobre varios miembros del uribismo. Tenía el propósito de filmar uno de sus programas de Especiales Pirry sobre la situación del campo en Colombia cuando lo empezaron a amenazar. Estas intimidaciones le habían estado llegando durante un tiempo. Aunque las amenazas terminaron, él perdió su programa y se fue al exterior un tiempo para salvar su vida. Hoy en día, sigue practicando el periodismo sin canal. Este caso es sólo uno de los muchos que pasan en este país. Casos como este forman parte de una estrategia para callar a los periodistas y cumplir ciertas agendas políticas.

En conclusión, es necesario tener líderes sociales y garantías para ejercer el periodismo. Hoy en día, personas con determinadas agendas políticas amenazan a líderes sociales y periodistas. Es esencial que el Gobierno tome acción para prevenir estos crímenes atroces. Pero, además, es tiempo de que todo colombiano decida si prefieren seguir creyendo mentiras o actuar para defender sus vidas.

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