Tertulia de Reconciliación No. 4

Invitado: Alfredo Molano Bravo

Tema: Reconciliación e implementación de los acuerdos de la Habana

20 de junio

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Abriendo la tertulia, a Alfredo Molano se le pregunta sobre las razones de la prolongación del conflicto armado en Colombia. Su respuesta es sencilla: la principal causa es la exclusión sistemática de un sector político, como ocurrió en la Guerra de los Mil Días. Para ilustrar su respuesta, Molano hace un recuento de la situación política, social y económica del país desde esa guerra, a lo largo del Siglo XX, hasta hoy.

En 1920, las características del conflicto cambiaron: ya no es un conflicto entre dos partidos, sino que adquiere un elemento adicional: la importancia de las inversiones de Estados Unidos en petróleo y banano. Son conocidas las huelgas petroleras y bananeras.

La Republica Liberal: antecedentes a La Violencia

A partir de los años 30, la fragmentación y las tensiones se acentuaron aún más por dos hechos principales: el surgimiento del comunismo, liderado desde Moscú, y la caída de la Bolsa de Nueva York, que tuvo repercusiones catastróficas en los mercados del resto del mundo (dando inicio al período conocido como la Gran Depresión). Esos dos eventos, sumados al apoyo de la Iglesia Católica en Colombia a la candidatura presidencial primero de Valencia y después de Vásquez Cobo, llevaron a la división del partido Conservador y a su derrota en las elecciones. Sube entonces a la presidencia en 1930 Olaya Herrera, del partido Liberal, con un programa de cogobierno con el partido Conservador. Sin embargo, se presenta un primer asomo de lo que llevaría a generar la Violencia de los años 50.

Durante este periodo, el presidente nombraba a los gobernadores, los gobernadores a los alcaldes y los alcaldes a la policía; gran parte de las fuerzas armadas estaban bajo el control de la presidencia, en ese momento de los Liberales. Algunos historiadores dicen que los Conservadores se opusieron, principalmente en Boyacá y Santander, usando resistencia armada. Otros dicen que el gobierno Liberal reprimió a los Conservadores. Lo cierto es que hubo muertos en la contienda electoral. Durante la República Liberal, que comienza en 1930, la policía tenía entre sus efectivos más Liberales que Conservadores, mientras que el ejército, que venía de la Guerra de los Mil Días, y que luego había sido reformado por el General Reyes durante su presidencia a principios del siglo XX, era principalmente Conservador.

Durante la República Liberal se dio una serie de reformas, entre ellas una muy importante: la introducción de la cédula de ciudadanía. Antes, las autoridades se elegían según registros municipales y departamentales, y un comité electoral definía localmente quién era Conservador y quién Liberal, lo que aseguraba la hegemonía conservadora en el poder. En la última fase comenzó a pensar en una cédula de ciudadanía con los datos personales necesarios para que el portador pudiera votar. Pero el proceso estaba en manos del partido Liberal, que hizo todo lo posible por cedular Liberales y no Conservadores. En este contexto Olaya Herrera, Liberal, instituye la cédula de ciudadanía con fotografía. Como consecuencia, el partido Conservador acusó a los Liberales, no sin fundamento, de generar 1.500.000 cédulas falsas, por lo que las elecciones siempre las ganaría el partido Liberal. Ante esta situación, Laureano Gómez declara: “Hagamos invivible la República Liberal”.

En 1934 llega a la presidencia López Pumarejo, Liberal, quien impulsa una serie de reformas relacionadas con la tierra, la función social de la propiedad, la tributación y la separación entre la Iglesia y el Estado, entre otras. Se trata de un conjunto de reformas, coherentes entre sí, que el partido Liberal impulsa con la abstención del Conservador.

Posteriormente, con la llegada de Eduardo Santos al poder en 1938, viene un periodo llamado la “Gran Pausa”. El sucesor de López Pumarejo empieza a detener el ritmo de las reformas. Este periodo se caracterizó por la proximidad con Estados Unidos. Sin embargo, un hecho importante muestra que la violencia que había empezado en Santander y Boyacá persiste: en 1939 una manifestación de los Conservadores desemboca en una matanza. Como consecuencia, Laureano Gómez se exilia del país y el partido Conservador lanza una consigna que exacerba la violencia: “Atentado personal, legítima defensa”. Bajo esta consigna, los Conservadores empiezan a armarse oficialmente, no sólo para defenderse sino también para intimidar al partido Liberal para que no se presentara a elecciones. Esa intimidación, que al principio fue de palabra y luego con armas, en 1946 creó un fuerte enfrentamiento en las bases de los dos partidos. La Violencia, entonces, no comienza con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, sino que se remonta a la elección de Mariano Ospina Pérez, Conservador, en 1942.

Jorge Eliécer Gaitán venía acumulando poder político desde los conflictos de las bananeras en los años 20. La principal denuncia contra las bananeras la hizo Gaitán, quien prosiguió su lucha, primero como independiente y luego dentro del partido Liberal, que si bien había perdido las elecciones de 1946, parecía destinado a ganarlas en 1950.

El asesinato de Gaitán y el descenso en La Violencia

Si bien el 9 de abril de 1948 es conocido como “El Bogotazo”, lo cierto es que hubo levantamientos armados por todo el país, sobre todo en las zonas Liberales. En las zonas donde el partido Liberal se sintió amenazado por el Conservador, se creó una resistencia rural. Entre 1946 y 1953, lo que empezó como violencia urbana se extendió al campo y hubo alrededor de 300.000 muertos que nadie contó. La situación se volvió peligrosa para ambos partidos, hasta que se decidió dar un golpe militar. Ese fue un acuerdo del Ospinismo, un gran sector del partido Conservador que ya estaba en contra de Laureano Gómez, con los Liberales. La división Gómez-Ospina se profundizó cuando Gómez quiso imponer una Constitución corporativista, es decir una que reuniera a los individuos en corporaciones: la iglesia, la presidencia, los gremios, los sindicatos, el ejército: un formato copiado del franquismo. Ante este enfrentamiento de las cabezas del partido Conservador, el partido Liberal apoya naturalmente a Ospina y resuelve dar el golpe militar.

El primer acuerdo del Frente Nacional es el golpe militar, pues es un golpe conjunto. Posteriormente, lo de Laureano Gómez se arregla y se da el pacto Gómez-Lleras Camargo. Rojas Pinilla sube al poder en 1953 tras el golpe de estado. La primera política de Rojas fue una amnistía para todos los alzados en armas, inclusive para funcionarios públicos como la policía y el ejército. Las guerrillas en ese momento ya eran muy poderosas; la guerrilla del Llano ya tenía alrededor de 10.000 hombres en armas cuando el ejército tenía 15.000. Las fuerzas de Santander, sur del Tolima y Antioquia también era grandes. Posteriormente, en el año 1954, cuando Rojas quiere prolongar su mandato y ser elegido por la Asamblea Nacional Constituyente liderada por Laureano Gómez, con el fin de ganarse el apoyo de los sectores anticomunistas, declara ilegal la actividad comunista. Con esto el liberalismo empieza a sospechar que Rojas busca prolongar su mandato, y hacia 1957 se le da un golpe a Rojas y empieza el Frente Nacional, con el que los Liberales y los Conservadores hacen las paces, repartiéndose el poder cada 4 años durante 16 años.

El Frente Nacional: un acuerdo de paz excluyente

El Frente Nacional puede considerarse el “verdadero acuerdo de paz que acaba con la violencia”. Dividiendo el poder entre los dos partidos se resolvía el problema de la exclusión política de 1900, 1930, y 1950. En los años 60, muchas guerrillas entregan las armas; las entregan los Llaneros, los de Santander, los de Antioquia, los de Cundinamarca, los del Cauca. Pero ciertos sectores no lo hacen, ni los del Sumapaz ni los del sur del Tolima. Rojas Pinilla les había concedido amnistía a los Liberales, pero estos no habían admitido la amnistía para los comunistas, que estaban dentro del movimiento del Sumapaz y del sur del Tolima. Todo esto coincidió con la revolución cubana en 1959, lo que fortaleció estos movimientos armados.

En 1962, Fidel Castro acoge el comunismo y trae la Guerra Fría a América Latina. Estados Unidos teme que ese virus inunde América Latina e inicia una política anticomunista, sintonizado con la dinámica de la Guerra Fría. Estados Unidos define entonces dos políticas para América Latina: la desarrollista, que busca impulsar la reforma agraria, y la represiva, que impulsa la Doctrina de Seguridad Nacional.

La reforma agraria surge dentro del Frente Nacional, y buscaba que las tierras volvieran a las manos de sus dueños legítimos; era un acuerdo entre Conservadores y Liberales que luego fue impulsado por Estados Unidos. Nunca progresó ni en Colombia ni en Chile, los dos países donde la Alianza para el Progreso fue más fuerte. En Colombia no prosperó porque no cambió la estructura de propiedad de la tierra, por lo que siguieron las disputas entre campesinos y terratenientes, arrendatarios y colonos. El conflicto de tierras en Colombia ha sido sobre el uso de los baldíos. Los terratenientes se expanden en áreas de predios sin títulos, comprando a bajos precios o empujando la venta

Por su parte, la Doctrina de Seguridad Nacional era una política anticomunista; todo lo que pareciera de izquierda, o que apoyara la ideología de la revolución cubana, era perseguido.

La reforma agraria del 61 no salió adelante, pero Carlos Lleras promovió dos medidas ya anticipadas en la estrategia de los Estados Unidos. La primera buscó acelerar la reforma agraria a través de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Lleras pretendía defender la reforma agraria, pero los campesinos querían acelerarla y para ello invadieron terrenos; con eso se salió de control. La segunda medida, que Valencia ya había sancionado como decreto pero que Lleras volvió ley, autorizaba a las fuerzas armadas a armar a los civiles para combatir a las guerrillas, fundamentalmente en el Sumapaz y en el sur del Tolima. Esta medida puede considerarse el origen legal del paramilitarismo.

En 1960 empieza a entrar en crisis el modelo económico. El modelo de sustitución de importaciones empieza a fracasar, entre otras razones porque la maquinaria para construir equipamiento no se puede sustituir.

La respuesta insurgente

En 1964 surgen las FARC, producto del fracaso de la reforma agraria y de la exclusión de sectores políticos y sociales. En el 65 se crea el ELN, y en el 66 el EPL. Dejan de ser agrupaciones autónomas de campesinos para volverse organizaciones políticas cuyo objetivo es tomar el poder. Eso cambia completamente el panorama. En 1970 Rojas Pinilla casi gana las elecciones o las ganó (y se las robaron), y producto de esta coyuntura surge el M-19.

Las FARC surgen de un movimiento agrario que se funda en los años 20 en el sur del Tolima. Quintín Lame, un movimiento agrarista muy fuerte en los años 20, termina trasladándose al Tolima e incentivando a los Pijaos. La mayoría de los comandantes originarios de las FARC eran de origen indígena, Pijao. Fue un movimiento agrario que, junto con un movimiento indígena, crea un fermento revolucionario que finalmente se fortalece con los comunistas. El objetivo del movimiento agrario era simple: que las tierras de los terratenientes se distribuyeran a los campesinos.

El cuadro de la época entonces lo dominan cuatro guerrillas: las FARC, el ELN, el EPL y el M-19. Comienza una fase completamente distinta de la violencia, que tenía raíces en la violencia de los años 50, que se origina en la persecución, pero que principalmente fue alimentada por el monopolio del poder político del Frente Nacional, que continuó prácticamente hasta la presidencia de Barco con candidatos Liberales, o Conservadores y que no daba lugar a otras posturas políticas.

Después del paro cívico del año 1977, organizado por los sindicatos exigiendo mejores condiciones de vida, los militares le piden a López Michelsen instaurar el Estatuto de Seguridad, es decir, que los civiles fueran juzgados por la justicia penal militar. Eso fortaleció al M-19, que se toma de la embajada dominicana, ejecuta el golpe del Cantón Norte (el famoso robo de armas), pero resulta también en una mayor represión contra los sectores de izquierda y contra la clase media en Bogotá.

El Estatuto de Seguridad, al que López Michelsen había renunciado, lo ejecuta Turbay. Al mismo tiempo, fracasa la reforma agraria y se produce un acuerdo entre Conservadores y Liberales, el Pacto del Chicoral, para acabarla. Hay represión militar, pero ni reforma agraria ni reforma social. Esto acrecienta la polarización.

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El narcotráfico

Por otra parte, hay un quiebre en la historia: surge el narcotráfico. A finales de 1970 llega la marihuana (por efectos de la guerra de Vietnam, la nueva cultura Norte Americana y la revolución cultural del 68 en Francia) y los colonos empiezan a sembrarla. La producción de marihuana se liquidó con la fumigación y con la sustitución. Cuando se acaba la marihuana, los productores buscan un sustituto, la coca. Esta comienza a llegar a los territorios donde los colonos están arruinados. Los campesinos ven que la producción de coca los favorece económicamente porque siempre hay compradores y buen precio. En sólo cinco años, la coca resuelve todos los problemas por los que los campesinos habían luchado desde los años 20.

Las guerrillas se dan cuenta de que la mejoría económica de los campesinos con la coca es una oportunidad, voluntaria o involuntaria, de aportar al movimiento. Así, las FARC se involucran en el narcotráfico. La producción de coca se volvió una bonanza porque llevó progreso a toda la sociedad. Gracias a esto la guerrilla empezó a convertirse en el Estado porque tuvo el monopolio del poder a nivel territorial. El Estado se compone de tres monopolios: el tributario, el de las armas, y el de la justicia. La guerrilla era un “Estado fluido”, como afirmaba Marulanda, un estado móvil.

Intentos de solución política al conflicto armado que abren paso a la negociación Santos-FARC

Belisario Betancourt, consciente de la fortaleza de la guerrilla y de que estaba entre dos guerras, la guerra contra el narcotráfico y la guerra contra la guerrilla, en 1984 propuso hacer la paz, con los Acuerdos de la Uribe: cambiar balas por votos. Entre 1984 y 1987 muchos cuadros de la guerrilla se volvieron políticos, y empezó la matanza de la Unión Patriótica. Esto tiene un efecto en la guerrilla: lejos de acabarla, la fortalece. La raíz económica del narcotráfico es muy poderosa. El papel de la guerrilla en esto es regularizar el negocio y respaldarlo con su propia ley.  Por esta razón, la guerrilla es Estado. Y eso sigue progresando, como también progresa la Doctrina de la Seguridad Nacional y aumentan los paramilitares.

Después de los años 90, la guerrilla llega al punto de ser casi un ejército convencional. Los golpes que dan en el periodo de Samper ya no son emboscadas menores; se toman puestos militares importantes, y llegan a matar hasta cien militares.

En este contexto llega Pastrana, que introduce el Plan Colombia y cambia las condiciones de la guerra. Hasta ese momento la guerra era fusil contra fusil. Los bombardeos aéreos no eran acertados y no tenían efectos militares. El ejército en el periodo de Samper era una fuerza armada débil (se le decía el “ejército indigente” por su pésima condición). Con el Plan Colombia de Pastrana, las fuerzas militares de Colombia acceden a tecnología de guerra que no tenían antes: bombas de precisión exacta, inteligencia militar, apoyo aéreo de los Estados Unidos. Esto cambia las cartas y la guerrilla renuncia a la idea de crear un ejército convencional para volver a su anterior formato de guerra de guerrillas; así resisten al Plan Patriota de Uribe. La guerra de guerrillas puede durar mucho tiempo. Desde los años 90, las FARC empiezan a ver que la toma del poder, su objetivo inicial, era imposible. Derrotar al ejército sólo era posible con un cuerpo militar convencional de la misma masa y fuerza. Ahí se acaban las especulaciones ideológicas y el romanticismo.

Es en este escenario que entran en conversaciones, con la suerte de que Marulanda se había muerto. Marulanda habría sido mucho más difícil de convencer pues, aunque con una perspectiva mental amplia y un hombre práctico, era un campesino. Pero renunciar a sus banderas no iba a ser fácil. Sin embargo, las FARC se empiezan a abrir a una idea de negociación con Santos.

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